[FICS] El Secreto de Naiara - Capitulo 8


CAPITULO OCTAVO

Mi mente estaba echa un lío no sabía que hacer, estaba llena de dudas, preguntas sin respuestas, el misterio sobre la procedencia de mi padre y el gran cargo que tenía encima, !Era para volverse loca!.

Rosa era mi apoyo, mi lado de la realidad, la que me mantenía cuerda en este mundo, tenía miedo de que por mi culpa algo le pasara, mi alma humana no lo podría soportar una segunda vez. ¿En que me convertiría? ¿en un monstruo sin control?.Solo pensarlo me daban escalofríos, estaba en un punto crucial en mi vida, si aceptarme tal como soy e intentar superar todos los obstáculos dejando atrás todo lo conocido hasta ahora, o convertirme en un ser miedoso huyendo cada dos por tres, poniendo en peligro a mi madre y todo aquel que fuese cercano a mí, ocultando mi verdadera personalidad por miedo de ser rechazada ante la sociedad.

Cogí la foto de mi padre llevándola a mi pecho “si estuvieras aquí, todo sería más fácil para mí papá”.

Las lágrimas caían libremente por mi rostro, evocando la imagen de mi padre me hacía sentir menos sola, sentía que su alma estaba conmigo.

Era injusto para mi madre llevar la vida que llevaba, lo era todo para ella, siempre protegiéndome aún sin saber realmente lo que me depararía el futuro, ella me apoyaría y llegaría hasta el final solo para mantenerme con vida.

Quería recompensarla por todos sus cuidados pero no sabía como, ella era otro punto muy importante en mi vida por no decir el principal.

--!Naiara, la cena está lista!- la voz de mamá se oyó a través de la habitación.

No tenía hambre pero le haría preocuparse si no comía nada. Fui al baño a lavarme la cara eliminando así todo rastro de lágrimas, fingiría estar bien delante de ella actuando con normalidad.

--Te ves cansada-- se acercó a donde estaba sentada dándome un beso en el cabello.
--No te agobies, verás como todo sale bien, por cierto cuando estabas con Lüng llamó un chico con voz agradable-- me guiñó un ojo al decir esto.
-- ¿Es tu novio?- quiso saber
--!Mamá!
--!Estas chicas de ahora..! También fui joven una vez cariño, se lo que se siente en estas edades,¿lo invitarás a comer ? Hum
--!Mamá, déjalo ya!
--Ok, come anda, te estas quedando en los huesos.

Una hora después en mi cama le daba vueltas al asunto sin llegar a una conclusión, el rostro de ese personaje se coló en mis pensamientos sin darme cuenta “Realmente me estoy volviendo loca” coloqué la almohada encima de mi cabeza e intenté coger el sueño.

Una semana después….

Seguía investigando de cómo solucionar lo de la cúpula, esto se me estaba yendo de las manos, solo me faltaba probar el encantamiento del libro ya que en la semana anterior no pude hacerlo por culpa de los exámenes, con tanto estudiar no tenía tiempo para otra cosa.

Paseaba mirando sin ver escaparates perdida en mis pensamientos, un movimiento en uno de ellos captó mi atención, no ví nada anormal pero mi instinto sabía que algo pasaba en la tienda, me decidí a entrar aunque la sensación de peligro aumentaba a cada paso que daba, las nauseas empezaron a aparecer, metí la mano en el bolso apunto de tocar el pequeño amuleto que nos hizo Lüng en una ocasión.

Se trataba de una pequeña piedra color morada con un símbolo céltico en el centro de una de sus caras, Lüng nos explicó que estaba cubierto con varios encantamientos de los cuales uno de ellos se activaba solo con tocarlo en presencia de seres incorpóreos o invisibles al ojo humano, avisando que el peligro andaba cerca.
El amuleto actuaba ocultando nuestra esencia ayudándonos a pasar inadvertidos ante ellos , a Rosa también le hizo uno , sabía cuan importante era para mí esa humana.

“Vennn”

Esa voz no dejaba de sonar en mi mente, envolviéndome en un letargo a cada segundo que pasaba. Mi cuerpo protestaba por las nauseas, !demasiado tarde! No pude reaccionar a tiempo , esa voz me tenía atrapada me decía que entrase en el interior, mi cuerpo no me respondía por más que intentaba negarme a seguir esa orden, sentí como obedecía ante la llamada de la voz, alargué la mano tocando el pomo de la puerta girándolo a la derecha, el miedo corría por mi cuerpo, el pomo siguió girando hasta que escuché el “clic“ de la puerta al abrirse.


Quería gritar, avisar a alguien para ayudarme a salir del trance en el que se encontraba sumido mi cuerpo, pero de mi boca no salió ni una sola palabra , el terror que sentía estaba cobrando vida en mí interior, el corazón latía desenfrenado queriéndose salir de mi pecho, estaba desesperada, aterrada, las lágrimas acudieron a mis ojos sin ser derramadas, intenté girar la cabeza para pedir ayuda, no me respondía, solo podía ver como se iba abriendo poco a poco la puerta de cristal, las piernas me temblaban, se estaba poniendo muy feo ,¿ por qué no toqué el amuleto cuando pude hacerlo? Ahora las lamentaciones no me servían para nada, estaba muy asustada.

Un paso dio lugar a otro, en frente de mí en el interior de la tienda pude ver como una sobra se iba acercando cada vez más a mí, no pude identificar a que ser pertenecía, pero lo que tenía bien claro que era diferente a los que yo conocía, era la primera vez que me enfrentaba con algo así.

Otro paso más, estaba apunto de traspasar el umbral de la tienda cuando algo tiró de mí en sentido contrario, segundos después me encontraba en medio de unos brazos duros y fuertes, rompiendo así la conexión que tenía con ese ser, no me atrevía a mirar a mi salvador, toda yo temblaba apunto de rendirme y dar rienda suelta a las lágrimas.
Me aferré a ese cuerpo como si mi vida dependiese de ello, eso no era obra de unas simples Driades, me enfrentaba con un ser desconocido cuya magia era superior a las suyas .

--!Eyy! Me vas a asfixiar, no pensé que te alegrases tanto de verme-- reconocí la voz al instante, !Alex!
Me compuse como pude, no podía dejarle ver el temor de momentos antes, él no debía saber lo cerca que estaba de ese o esos seres malignos que se hallaban en el interior de la tienda, debíamos irnos cuanto antes de allí.

Toqué el amuleto, no podía correr el riesgo de volver a caer en sus manos fuese lo que fuese.
--!Vámonos de aquí!- dijo Alex mirando por encima de mis hombros, noté como se tensaba por un momento.

Cogió mi mano alejándome de aquello, mi cuerpo volvió a la normalidad pero aún así no me había recuperado del todo, me preguntaba si él sintió o notó algo, su reacción fue muy sospechosa ¿Intuía él lo que soy? O como Rosa ¿podía notar esas presencias?, esperaba que no, no quería mas preocupaciones por el momento de las que ya tenía, de todas formas su aura era la de un humano normal o eso creía no estaba muy segura de ello.

Alex se comportó con naturalidad como si nada hubiese pasado y yo no quise preguntarle, la tarde pasó muy deprisa a su lado y ya era hora de regresar a casa.

Me despedí de él alzándome para besarle la mejilla. él se movió de manera que nuestros labios se encontraron, solo un pequeño roce que se demoró unos segundos, me separé de él un poco avergonzada mirándole.

--Nos vemos-dijo él marchándose sonriendo.

Esa noche volví a soñar con él, mi personaje de ficción, siempre era lo mismo, estaba enfrente de la fuente con la mano derecha sobre la pequeña figura del hada y con la otra sostenía el libro, su voz me cautivaba pero no podía dejarme llevar por eso, sacudí un poco la cabeza para poder centrarme en lo que el decía, me acerqué más a él mirando la pagina del libro y en efecto era la que faltaba en el mío.

Cerré los ojos su aroma llegó hasta mí, olía a plantas silvestres, tomillo, lavanda, menta, una mezcla de todo junto a la vez, al abrirlos me encontré con un par de ojos marrón oscuro mirándome de cerca ¿Cuándo me había acercado tanto? Me sobresalté alejándome un poco de él.

--Date prisa, se te acaba el tiempo -- dijo con voz melódica

Me tenía hipnotizada ¿por qué me afectaba tanto si solo era producto de mi imaginación?.
Se acercó parándose a escasos centímetros de mí, susurró algo que no entendí
--¿Qué?
--Ve ahora..

Me desperté sobresaltada reflexioné sobre el sueño y lo ocurrido por la tarde, esto se estaba poniendo cada vez peor, era la primera vez que me sentía atrapada en una cosa así, un chico imaginario y un ser con una magia poderosa nada de lo que hasta ahora había conocido ¿Cómo se llegó a introducir? Sabía que el escudo estaba fallando pero todavía funcionaba o… eso creía.

Me di cuenta que llevaba por lo menos casi un mes sin comprobar la cúpula ¿sería eso?¿ la brecha se había hecho más grande?.
!Tenía que comprobarlo ahora mismo!
Miré el reloj, pasaban de la una y media , en casa todo estaba silencioso por lo que mamá estaría dormida, me levanté sin hacer ruido, me puse un chándal de algodón azul pálido, metí el libro de encantamientos y hechizos en una pequeña mochila negra colgándola a mi espalda y con las zapatillas de deporte en la mano bajé despacio las escaleras sin hacer ningún ruido.

En la calle me senté en el suelo para ponerme las zapatillas, ya lista emprendí camino al jardín secreto allí podía ver perfectamente lo deteriorada que estaba la cúpula de protección y con un poco de suerte intentaría hacer lo que debí haber hecho días atrás, restaurarla.

Caminaba lo más deprisa que podía, no era normal ver a chicas como yo pasear solas a estas horas de la noche, no quería meterme en problemas por lo que aceleré todavía más el paso.
Mi sexto sentido me decía que no estaba sola, la piel se me puso de gallina y una sensación de frío recorrió todo mi cuerpo, me paré para mirar atrás, no vi nada sospechoso pero esa sensación seguía estando ahí, seguí caminando de vez en cuando volvía la cabeza para mirar atrás no había nadie solo unos pequeños gatos haciendo de las suyas con una bolsa de basura, sonreí se veían de lo más traviesos y lindos.

La luz de las farolas iluminaban las calles desiertas, lamentaba que a estas horas no funcionasen los medios de transportes públicos.
Ya estaba cerca de la Universidad, evité al guardia de seguridad que protegía el área estudiantil.

Hacía una noche cálida, una suave brisa movía los mechones de cabello escapados de la coleta, me senté en el viejo columpio al lado de la fuente, saqué el libro de la mochila haciendo el conjuro revelador.
Una delgada línea de luz se fue extendiendo por encima de mí, me acerqué a la fuente moviendo el agua al mismo tiempo que decía una oración en latín, el agua quedó quieta mostrándome una replica de lo que podía ser el escudo de protección, se veía varias brechas, una lo suficientemente grande para permitir el paso al interior. Esa apertura era nueva, la última vez no era nada más que una fina grieta.

Debía actuar rápidamente la protección estaba desapareciendo muy deprisa, algo rozó mi hombro sobresaltándome, haciendo que me latiera el corazón a mil por hora, giré en posición de ataque tal como me enseñó lüng en caso de peligro.

--!Eyy, espera que soy yo!-- una sorprendida Rosa protegiéndose el rostro ante mi eminente ataque.

--!No podías haberme llamado, eh! Casi me da un ataque por tu culpa-- me llevé las manos al pecho.

--Te vi tan concentrada que lo mismo ni me oías--
--¿Qué haces aquí a estas horas?-- pregunté

--Lo mismo que tú supongo, algo me despertó y de pronto tuve unas tremendas ganas de venir aquí.

Le expliqué el porque me encontraba aquí, también le conté el extraño suceso ocurrido por la tarde, Rosa estaba asustada

--¿Esto es lo que yo creo que es?-- preguntó ante la imagen que mostraba la fuente.
--Si.
--Hay que avisar a mi papá, tiene que hacer algo o estaremos perdidos-- mirando como se aproximaban pequeñas sombras alrededor del escudo.

-- El no puede hacer nada Rosa, es algo que tengo que hacer yo.
--¿Te lo dijo lüng?.
--No, es algo que he descubierto el solo me ayudó a entenderlo, son esos extraños sueños que he estado teniendo, ahí está la clave de todo.

Cogí el libro y lo abrí por la página que supuestamente faltaba, lancé un hechizo revelador sobre él. Al principio no ocurrió nada pensando que había fallado otra vez, segundos después el libro empezó a iluminarse viendo como una inexistente hoja empezaba aparecer de la nada.

--Tú don está creciendo Naiara-- dijo atónita

Estaba tan sorprendida como Rosa, tragué saliva y decidí seguir los pasos de mi chico imaginario.



FIN DEL CAPITULO.

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[FICS] El Secreto de Naiara - Capítulo 7


CAPITULO SEPTIMO

Desperté sobresaltada como si alguien me hubiese llamado, encendí la luz mirando la hora en el despertador de la mesilla “las cuatro” era de noche todavía, estaba desvelada, no podía dormir, me levanté cogiendo el libro de texto aprovecharía para estudiar para el examen.

Oí a mamá llamarme, me tuve que haber quedado dormida en el trascurso de la noche, me vestí y bajé a desayunar con ella.
--Hoy tienes examen ¿verdad?—dijo mamá recogiendo los restos del desayuno de la mesa.
--Si, estuve estudiando anoche, espero aprobarlo—dije sin mucha convicción.
--Ya verás que sí—me besó en la mejilla mientras me ponía la chaqueta.

Llegué a tiempo para coger el bus, estaba repleto de gente, me agarré a la barra de hierro que estaba por encima de mi cabeza para no caerme en caso de que parase bruscamente.
Media hora después estaba enfrente de la cafetería, donde quede el día anterior con las chicas. La primera en llegar fue Bianca, tan linda con su mini falda vaquera y una camiseta suelta bajo su chaqueta.

--Hola Naiara ¿dormiste bien? Te veo un poco cansada- me dijo dándome un beso a modo de saludo.
--Eh, Bianca, si la verdad es que anoche no dormí mucho- contesté.

Seguimos hablando hasta que Rosa apareció saludándonos a las dos, entramos a nuestras respectivas clases.

Transcurrió el día con normalidad y sin contra tiempos llegando la hora de volver a nuestras casas. Lüng me esperaba para nuestras sesiones de aprendizaje, me preparaba para la prueba de admisión que supuestamente tenía que pasar antes de formar parte de mi otra naturaleza mágica.

Una semana después…

No había señales del chico desconocido, en mis sueños dejó de aparecer, cada día me volvía loca pensando en cómo resolver el problema de la cúpula, Rosa me ayudaba pero sin resultado alguno.
Veíamos como la protección iba desapareciendo al cabo de los días, nuestros temores iban creciendo más y más. De vez en cuando notaba que ellos estaban cerca y tenía miedo por las gentes de este pueblo.

Sabía que obraban en grupos y solo se interesaban por aquellos humanos que poseían esencias especiales, jugaban con los humanos como si fuesen marionetas sin voluntad alguna, no podía permitir que eso ocurriese, no cuando la mayoría eran conocidos míos, tenía que protegerlos como fuese.

Esa misma noche volví a sentir que me llamaban despertándome de madrugada, ¿Qué es lo que me estaba pasando? ¿Me estaba volviendo loca de repente?, no quise decírselo a mamá, no quería preocuparla sin necesidad del porqué estaba oyendo voces en mi mente.

A la mañana siguiente después de clases me dirigí al jardín secreto, tenía que observar bien aquel pequeño ser de la deteriorada fuente, lo mismo ahí estaba la pista para poder resolver el problema.

Como siempre no había nadie por los alrededores por lo que pude hacer un hechizo de revelación sin preocuparme de que alguien me viese hacerlo. El hechizo no funcionó o en realidad es que no había nada escondido, de todas formas me acerqué a mirar de más cerca por si acaso se me había pasado algún detalle.

Miré la figura del niño detenidamente, no vi que nada hubiese cambiado, seguí por la pequeña hada con los mismos resultados, me di por vencida.
Me estaba retirando cuando sentí que no estaba sola, miré por todos lados sin ver a nadie, esa sensación no se iba e incluso se hizo más fuerte todavía poniéndome los pelos de punta.

-“Vuelve a mirar”

Oí claramente que me decían, mis sentidos estaban alertas, estaba muerta de miedo ¿es que ellos estaban aquí?¿cómo habían conseguido pasar la barrera? Me estaba volviendo loca, era imposible, ellos no me ayudarían sino todo lo contrarío.

-“vuelve, aquí esta lo que buscas”

Volví a oír esa voz en mi cabeza, esta vez me di cuenta que era la de un hombre y lo más extraño era que me resultaba conocida, pero no sabía identificarla.
Hice caso y me di la vuelta para seguir buscando, lo mismo se me pasó algo importante.
Caminé a su alrededor, el niño estaba como lo vi por primera vez al igual que el pequeño ser que tenía en la mano, deteriorado, el cetro estaba intacto bellamente tallado como lo recordaba la primera vez que lo vi, pero algo no me cuadraba, no me sonaba que estuviese un libro abierto a sus pies, me quedé pensativa por un momento.

¿No sería mucha casualidad?¿ que fuese el mismo libro que tenía el chico de mis sueños y el mismo que el mío?.
Me subí al pequeño escalón que había al pie de la fuente para poder ver si había algo escrito en él.

Mis ojos se abrieron por la sorpresa, delante de mí y tallado en el libro, se encontraba perfectamente visible la página donde estaba escrito el hechizo que estaba leyendo él, la hoja que me faltaba.

Una idea vino a mi mente ¿y si no faltaba ninguna hoja?¿y si estaba encantado como la fuente en la que me encontraba?.

Ese pensamiento no se fue de mi cabeza en todo el día, no quería ilusionar a Rosa con mis ideas ridículas, primero iba a intentar con el nuevo hechizo que Lüng me enseñó, había funcionado perfectamente con la fuente y con un poco de suerte lo probaría con el libro que papá me dejó.

--¡Hola! Te ves inquieta y distraída ¿te preocupa algo?—dijo una voz masculina al lado mío.
Volví la cabeza en dirección de esa voz, Alex, tan sexy como siempre con esas camisetas y pantalones ajustados a su bien formado cuerpo.

--Alex—lo saludé
--¿Te preocupa algo?, te veo muy distraída últimamente.
--Ehh, no, no pasa nada, es sobre los exámenes-- le mentí.
--O.K ¿Quieres tomar algo conmigo?—no esperó a que contestase, me cogió de la mano y tiró de mí.

Entramos en la cafetería llena de gente, algunos nos miraban extrañados, él me sostenía la mano con la suya sin importarle que en un pueblo tan pequeño una cosa así fuera tema de comentarios y habladurías.

--Mañana todos creerán que estamos saliendo—le dije intentando liberar mi mano de la suya.
--¿Te importaría que así fuese?—se volvió hacia mí apretando más mi mano con sus dedos.
--Yo…. No sé qué decir—estaba confusa por la pregunta que me hizo.
--No digas nada y acéptalo—contestó mirándome fijamente a los ojos.

Estaba tentada, él era el único con el que tuve contacto físico, me toqué sin darme cuenta los labios recordando sus besos, mi ritmo se aceleró lo suficiente para alterar mi respiración

--¿Qué me dices? ¿Te gustaría salir conmigo?—me preguntó bajando su mirada a mis labios rojos por mordérmelos segundos antes.
--No me mires así, me dan ganas de besarte y este no es el lugar apropiado para hacerlo—me contestó con su voz un poco más ronca de lo habitual.

Me sonrojé por desear lo mismo que él, pero tenía razón, el local estaba lleno de gente y algunos de los presentes no nos quitaban la vista de encima.

Diez minutos después estaba aplastada contra su cuerpo, con los brazos puestos en la pared formando una estrecha prisión sin escapatoria. La respiración se me hizo dificultosa por la proximidad de nuestros cuerpos,
Apoyada en la pared de atrás de la cafetería, lo miraba sin poder decirle nada, todo ocurrió muy rápido, él me sacó de allí instantes después de hablar conmigo, nos rodeaba un aura de sensualidad en la cual los dos estábamos atrapados en ella.

Su rostro se fue acercando poco a poco a mí, lo deseaba en este mismo momento, esta sensación era más fuerte que mi voluntad, miraba sus labios llenos esperando que hiciese contacto con los míos entreabiertos.

Un rostro cruzó por mi mente reemplazando al verdadero, mi subconsciente deseaba besarlo y así fue como salí a su encuentro.
Sus labios se movían contra los míos apasionados, se acercó más a mí quedando completamente pegado a mi cuerpo, mis manos actuaban libres por su cabello despeinándolo y acercándole más a mí. Sus manos paseaban por mi espalda bajando hasta el trasero, presionándolo hacia su cuerpo, jadeé sobre sus labios al sentir su erección contra mí, quería más.

Una alarma empezó a sonar en mi mente, dándome cuenta de lo que estaba a punto de suceder con él a la vista de todos ¿Cómo había llegado tan lejos?.
Lo empujé con determinación, tenía que acabar con esto antes de que perdiera el control sobre mí misma.

Él se dio cuenta de la situación disculpándose por el poco tacto que había tenido respecto a esto.
--Lo siento, me dejé llevar—dijo mirándome aún con deseo en los ojos.

El corazón bombeaba como loco volviéndolo todo rojo y arrepintiéndome de haberlo apartado de mí, no sabía lo que estaba haciendo en ese momento, si besaba a Alex o aquel chico, estaba muy confundida por lo que había ocurrido entre nosotros. No sabía que decirle, estaba totalmente sorprendida por mi reacción ante su contacto.

--Esto es una afirmación a mi pregunta, no necesito más—dijo satisfecho.
--Yo no…-intenté decir pero sus labios acallaron todas las palabras que quedaron sin decir, lo deseaba pensé correspondiéndole al beso.
………


Metida en mi cama no dejaba de pensar en ese momento, no sabía a quién besaba de los dos, eran parecidos físicamente con algunas diferencias notorias, lo que sabía de cierto es que Alex era humano para tranquilidad mía.
El sueño fue ganando terreno hasta quedarme profundamente dormida con la foto de mi papá en los brazos.

Rosa y Bianca se enteraron del asunto de la cafetería al día siguiente, me volvían loca con tanta pregunta, tuve que pararlas y resumirles un poco lo que pasó ocultándolas ese momento de intimidad con él.
Bianca me felicitaba por tan buen gusto, Rosa me miraba preocupada pues sabía lo que eso suponía para nuestra investigación, no podíamos permitirnos más retrasos sobre el asunto de la cúpula.

Noche tras noche me despertaba con el mismo sonido de voces en mi mente, eran más frecuentes últimamente, sobre todo cuando me distraía o me alejaba de nuestro problema, ¿Quién sería? Esa voz me tenía desconcertada, ¡era tan familiar! pero no podía recordar a quien pertenecía.

La relación con Alex iba progresando, intentaba impedir que pasase lo de ese día, cada vez era más difícil mantener mis manos alejadas de él, Rosa me regañaba me estaba distrayendo de nuestro asunto poniendo en peligro la vida de seres inocentes.

--Naiara, ¡céntrate! Sabes lo que nos estamos jugando—dijo Rosa al pie de la fuente.
--Lo sé, es la primera vez que salgo con un chico, estaba curiosa por una relación así, nunca pensé en implicarme con Alex, sé que soy diferente a él y que esto no es bueno para mí.—estaba apenada por eso.
--Sabes que no está permitido relacionarse con un humano, tu naturaleza te lo impide, ellos no deben saber nada de tu procedencia mágica, e incluso yo, que tengo menos limitaciones, debería renunciar a todo esto si en un futuro me relaciono con uno—dijo Rosa.
--¡! Es injusto!!¿Por qué tiene que ser así? ¿Por qué yo? – tenía ganas de llorar, era tan injusto el que te gustase una persona y que tuviese que renunciar a ella por ser diferente.

--Tú, eres especial, lo sabes, eres importante para ellos, si no Lüng no hubiese venido a buscarte personalmente, noto como te mira, Naiara, lo hace con respeto y algo más que no sé cómo definirlo—me dijo Rosa.
--¡No, yo no soy nada!, mi padre fue de la realeza que se convirtió en traidor cuando huyó con mamá, eso me hace ser una proscrita, una traidora desde el nacimiento, donde no encajo en ninguno de los dos mundos, a él lo mataron como lo harán conmigo si me encuentran ¿Dónde me deja eso? .!Tengo mis días contados, Rosa!— me lamenté.

No pude aguantarme más, lloré desconsoladamente, como no había hecho en años, ella me recordó quien era en realidad ¡un monstruo! , algo que no debía existir, mitad de dos razas no permitidas entre sí.

--¡No digas eso Naiara!, sabes que eres una de las personas más íntegras que he conocido, si fueses humana en este momento todos estaríamos perdidos. ¿No te das cuenta de eso? Solo alguien como tú nos puede sacar de esto, ni siquiera yo puedo hacerlo ¡es que no lo ves! – terminó llorando conmigo abrazada a mí.

Pasó un buen rato hasta que nos serenamos, intentaría en otro momento el hechizo revelador, no podía centrarme en ello y sabía de cierto que si no era así no funcionaría por mucho que lo intentase.

En casa, Lüng me estaba esperando, más clases de hechizos, no estaba con ánimos de poder seguirle.
Él lo notó, preguntando si me había sucedido algo para encontrarme así, ¿me atrevería a decirle? Él era lo más cercano que tenía de ese otro mundo.

--Lüng ¿por qué está prohibido relacionarse con humanos?—necesitaba oírselo decir a él
--¿De qué se sienten amenazados, si son una raza superior?—insistí al ver que él se ponía serio sin responderme.
--Bueno… veras, siempre se teme a lo desconocido, nuestro mundo podía dejar de existir tal y como lo conocemos, somos líderes por naturaleza, una nueva raza entre las dos existentes supone un cambio radical, seres creados con lo mejor de cada cultura, sin necesidad de depender de nada para vivir y desarrollar sus poderes, no como nosotros, al llegar a la edad adulta tenemos que valernos de un alma humana, sin ella muchos de los nuestros han llegado a morir.—confesó Lüng.
--Los humanos son un complemento necesario, tanto para nuestro desarrollo como para nuestra existencia—terminó por decir

Se le veía afectado mientras me lo contaba, no podía ni imaginarme por un momento lo que acababa de oír, me di cuenta que al mismo tiempo eran su fortaleza como su debilidad, por eso temían a los mestizos como yo, nos daban muerte para que no nos revelásemos en contra suya.
Nosotros no dependíamos de nadie para seguir adelante, nuestros poderes se desarrollaban según íbamos creciendo, cuanto más nos instruíamos en la materia más poderosos nos volvíamos, por eso éramos una amenaza para su raza.

--Lüng ¿por qué me ayudas?¿ por qué crear un lugar, para ayudarnos a sobrevivir y desarrollar nuestro potencial?—esta pregunta me la había hecho millones de veces desde que supe que él me ayudaría a protegerme.
Se le veía nervioso paseando de un lado para otro, al cabo de un tiempo se paró mirándome fijamente, se sentó en frente de mí.
--Tu padre no llegó hablarte de nosotros ¿verdad?—dijo él.
--Solo que me mantuviese alejada de esos seres que supuestamente solo yo veía.—contesté.
--Cuando fui creciendo me fui dando cuenta que era diferente de las demás personas, mamá me contó quien era mi padre , bueno… más o menos que era y lo que me dejó a mí para ayudarme a entenderlo mejor – le enseñé el libro.
-- Que no es mucho en realidad—dijo pensativo.

--Está bien, solo te contaré lo que necesitas saber, más adelante sabrás todo, quien eres y porqué eres tan valiosa para nosotros, por el momento eso no es necesario que lo sepas—dijo dejándome intrigada por sus palabras,¿ sería que Rosa tuviese razón en lo que dijo?.

--Escucha atentamente lo que voy a decirte, es importante que no se lo digas a nadie ¿ de acuerdo?.
--No diré nada, prometido—le aseguré.

--Hubo un tiempo que nuestra raza solo era una, nuestro soberano nos obligaba a raptar a bebes humanos para nuestra subsistencia, algunos de nosotros no estábamos de acuerdo con eso, abusábamos de nuestra fortaleza sobre ellos, nos temían, tenían miedo por sus hijos y no con razón, ellos sabían de nuestra existencia por aquel entonces.
--Los criábamos hasta que estaban listos para ser sacrificados para la nueva generación de hadas, algunas se negaron hacerlo, habían crecido junto a ellos creando así un lazo de amistad.
-- Al poco tiempo fueron consumidas por sus propios dones no liberados, el alma humana es una vía para desatar el poder que llevamos dentro y así poder utilizarlo. Hubo hadas que al contrario, mataban indiscriminadamente con ansias de poder, fue un tiempo oscuro por aquel entonces.

--Al morir el soberano lo sustituyó su hijo Alberich. Él vio los abusos y el descontrol en el reino y quiso poner fin. Prohibió los secuestros de bebes, así cortaba los lazos creados por las dos razas, solo se podía capturar humanos próximos a la edad adulta, de esta forma no habría arrepentimientos a la hora de consumir un alma humana.
--Se nos prohibió mostrarnos como tales a un humano, pero con ello trajo el espiarlos como ganado, jugar con ellos e incluso algunos atrevidos hacerse pasar como ellos, deslumbrando así a su presa para después consumirla, hallaban placer en esos juegos—hubo un pequeño silencio.

Recordé a mi amiga Eileen, su historia fue similar a lo que me contaba Lüng.

--Al poco empezamos a notar de una nueva generación de humanos con una energía asombrosa, eran un gran premio para quienes obtuvieran sus almas, más poder. Descubrimos que parte de ellos provenían de nuestra propia naturaleza, se les empezó a investigar, así supimos como eran, lo que podían hacer si un día llegaran a revelarse contra nosotros, se ordenó su captura y si no su muerte para aquellas personas.

--Parte de nosotros no estamos de acuerdo con esas leyes, creemos que puede haber una armonía entre nosotros, e incluso descubrimos que un alma en un cuerpo enfermo es igual de valiosa que en uno sano, es así como nuestra asociación actúa, no matamos o despojamos un alma en un cuerpo sano, solo aquellos que les queda poco tiempo de vida, no hacemos daño alguno obrando así.
--Fue como nos empezamos a apartar para formar un refugio para estas personas, protegido por hechizos y encantamientos, para enseñarles lo que son en realidad, son nuestra esperanza de que algún día podamos enfrentarnos a ellos y poder vivir todos en armonía sin dañar más de lo necesario.

--Se despidió de mí con una inclinación de cabeza, me quedé pensativa por toda la información que me dio, pero lo más importante no me dijo ¿Qué pasó con mi padre? ¿Qué lugar ocupaba en la realeza? ¿Quién era yo realmente?.



FIN DEL CAPITULO.

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[FICS] Las Alas de Uriel - Capitulo 2

LAS  ALAS  DE  URIEL


CAPÍTULO SEGUNDO

17 de Marzo

Es sábado. Son las 6 de la mañana. Uriel está sentada en la cama con las piernas encogidas y abrazada a ellas. Lleva una fina camiseta blanca con un gran dibujo de Minnie que la cubre parcialmente. Contempla a través de la pared de cristal que da al jardín como va amaneciendo. El sol no ilumina aún con sus rayos dorados un día que se presagia nuboso, pero ella se siente feliz aunque nada en su rostro lo demuestra. En las últimas semanas no ha dormido mucho, casi todas las horas de su día a día están programadas con antelación. Su agenda está cubierta completamente por clases de baile, canto, dicción, idiomas, piano. No le importa el esfuerzo, tampoco se siente cansada en ningún momento.
Una vez a la semana se rompe su rutina, los sábados, esos días, Summi Jung y ella los dedican desde la mañana a la noche a salir de compras o simplemente ver tiendas y probarse ropa que luego, en la mayoría de los casos, no compran, pasear sin rumbo por la ciudad, detenerse en una cafetería a tomar un té, café o un ice cream, ir al cine, comer en algún pequeño restaurante, ir al salón de belleza, la sauna. En pocas palabras, es su día libre. Un día para ellas. En los largos paseos que dan por la ciudad, Summi Jung le ha ido enseñando la capital de Corea. Poco a poco, Uriel se ha ganado la confianza de su compañera de vivienda y se ha convertido en su amiga. Ahora, ya no se siente tan observada como en las primeras semanas y Summi no deja de decirle cada vez que la ocasión se presenta, que aproveche al máximo esos “días de libertad” porqué según ella, cuando debute en el mundo del espectáculo ya no pasará desapercibida y el acoso al que la someterán l@s fans y la prensa, no le dejaran espacio para esos momentos de ocio y anonimato que ahora disfrutan juntas.
Seung Woo, las visita con frecuencia e incluso acude con ellas a algunas de las clases o a visitar los lugares típicos de la capital de Corea, aunque nunca se queda mucho tiempo. Exceptuándolo a él, los profesores y algún compañero de agencia que coincide con ella de vez en cuando en las clases o en las innumerables sesiones fotográficas que tiene últimamente, Uriel no se relaciona con nadie. Quizás por eso, o porqué Summi Jung le ha cogido mucho cariño, es por lo que todos los sábados sin excepción, salen de la rutina y exploran la ciudad.


La nueva estación que está a punto de comenzar empieza a notarse en el ambiente, en los árboles y plantas que cubren el jardín despertando a la vida después de meses de letargo; pero a esas horas, la temperatura aún no es agradable.
Uriel sale al jardín descalza y sus pies se mojan con la pequeña capa de lluvia que ha caído durante la noche. Una ráfaga de viento juega con su pelo, alborotándolo. Cierra los ojos y aspira profundamente el aíre. Sonríe al sentir el frío del agua en sus pies y el viento en su cara. Se siente viva. Un escalofrío recorre su espalda, le gusta esa sensación. Durante unos minutos recorre el jardín deteniéndose en el rincón que más le gusta, junto al sauce. Summi la encuentra junto a él cuando sale a buscarla, lleva una pequeña manta en sus manos y la envuelve por detrás, sorprendiéndola.


- Sabía que estarías aquí - le dice abrazándola con ternura –

Uriel se deja abrazar.

- Vamos dentro, cojeras frío.

Summi la guía con cariño hasta el interior de la habitación.

- Va a llover, ¿Qué quieres que hagamos hoy?
- Pasear – le dice con convicción sin mirarla -
- Pasear ¿bajo la lluvia? – Summi no parece muy convencida de la proposición -
- Si.

Summi la observa durante unos segundos, parece tan frágil y al mismo tiempo enigmática. A veces, le da la sensación de que espera que ocurra algo o a alguien. Es solo una intuición, pero cada vez está más convencida de ello. Sigue sin conocer muchas cosas sobre Uriel, pero conoce lo más importante, tiene un alma pura, incapaz de hacer daño a nadie.

- Como quieras. Ven a desayunar y abrígate. Hoy va a hacer frio.

Uriel no le contesta, se mete en el baño y no cierra la puerta mientras su amiga se macha de la habitación. En las últimas semanas, Uriel ha descubierto varias cosas, entre ellas, no le gustan las puertas cerradas. No sabría precisar muy bien la razón, pero no le gustan.

Uriel no suele llenar la bañera, se ducha. Siempre tiene poco tiempo para ella, pero los sábados aprovecha para sumergirse en un baño de espuma. Mientras el agua templada va cayendo llenando la bañera, echa un poco de gel de color rojo intenso en el agua y lo agita con la mano. En seguida se forma un gran manto de espuma. Huele a fresas. Mucho. Aspira en profundidad embriagándose del aroma. Coge un frasco de cristal lleno de perlas de aceite y mete dos en el agua, la agita de nuevo y las perlas se deshacen dejando escapar el líquido que como dos pequeños hilos rojos se esparcen por la bañera. Se desnuda despacio, no tiene prisa. Su cuerpo inmaculado se refleja en el gran espejo que preside una de las paredes del baño. Acaricia levemente sus pechos y se mira en el reflejo que le devuelve el espejo. Sonríe con ternura al sentir como su cuerpo responde instintivamente a su propia caricia. Se sumerge en la bañera por completo, la calidez del agua la reconforta. La capa de espuma la cubre a excepción de la cabeza. Pasa sus manos con delicadeza por su vientre y cierra los ojos. Suspira profundamente.

Summi ha preparado el desayuno: fruta pelada y cortada en pequeños trozos, café, tostadas con mantequilla y zumo de naranja que ha exprimido ella misma. Empieza a desayunar, ya que Uriel tarda un poco en bajar y ella tiene hambre. Pasados unos minutos, Uriel se sienta a su lado en la mesa del comedor. Lleva un pantalón muy ajustado de cintura baja en color negro, una camisa blanca y el pelo suelto mojado. Las gotas que caen poco a poco de su larga melena han empapado la parte superior de su camisa. Va descalza.

- Cojeras frío, deberías haber secado tu pelo.

Uriel no contesta, mira a Summi y sonríe. Sus hermosos ojos parecen sonreír con ella. No come gran cosa. Llena un vaso con zumo y se lo bebe a pequeños sorbos mientras su mirada se pierde en algún punto que solo ve ella.
Summi ya sabe que es perder el tiempo insistir en que coma algo más. Por las mañanas, Uriel apenas come, de hecho, muchos días ni desayuna.


……………………………………………………………………
………………………

Las dos compañeras y amigas pasean protegidas debajo de un paraguas por el parque Changch’ungdan, situado a los pies del cerro Namsan. Una fina capa de lluvia las acompaña buena parte del recorrido. Summi, con una pequeña guía en la mano, le va explicando la historia de los diferentes palacios que se van encontrando en su paseo. Uriel la escucha en silencio. De vez en cuando se detiene y contempla embelesada el paisaje, más propio ya de primavera. Los árboles van recuperando su color verde y las tempranas flores de varios colores salpican el parque, la primavera se abre camino poco a poco. Respira profundamente, como intentando atrapar en su interior parte de la estación. Las pequeñas gotas de lluvia crean círculos en los estanques de agua.

No hay muchos visitantes en el parque, pero se cruzan con algunos turistas a los que parece no importarles la lluvia y que con cámara en mano no paran de hacer fotos, intentado llevarse en una instantánea un poco de la esencia de Corea. Uno de estos turistas le pide en ingles a Summi si puede hacerle un par de fotos y ella acepta. Se entretiene apenas unos segundos en encuadrar la cámara y hace dos fotografías. Cuando se da la vuelta, se da cuenta que Uriel ha desaparecido y no la ve en los alrededores. Aunque la busca con premura, no la encuentra.

Es media noche, sigue lloviendo, aunque ahora con más fuerza. Es la primera vez desde hace semanas que Uriel esta sola, lejos de miradas observadoras. Un tiempo, solo para ella. Callejea por las calles del centro de la ciudad. Se pierde entre la gente, observando todo a su paso. Su teléfono móvil no deja de sonar, pero lo ignora una y otra vez. De pronto siente hambre, no ha comido nada en todo el día a excepción del zumo de naranja que tomó en la mañana, y de eso, ya han pasado muchas horas. A su lado, ve un supermercado de los que no cierran las 24 horas del día. Está empapada de lluvia. La gabardina que lleva, corta y ajustada a la cintura, no le ha servido de mucho después de varias horas bajo el agua. Aunque sentir su cuerpo húmedo tampoco parece incomodarla. No hay apenas gente, pero no hace frio en el interior del supermercado. De pronto, se da cuenta de la sensación de frío que tiene y tiembla. Se estremece. Recorre despacio el supermercado entero en busca de algo que le apetezca comer. Aunque parezca increíble, coge un ice cream de nata y fresa y se dirige a pagar. En la caja, no hay nadie esperando en ese momento a que le cobren. Un hombre joven se sitúa detrás de ella. La cajera la mira curiosa y le dice el precio del helado. Introduce su mano derecha en el bolsillo y se da cuenta de que no lleva dinero. Summi siempre paga por ella. La cajera se impacienta y la mira ahora de manera suspicaz. Está a punto de dar media vuelta y dejar el helado en su lugar, cuando el joven que hay detrás de ella paga el helado, mientras la mira serio y algo sorprendido. Uriel lo mira a los ojos un instante. El hombre no parece prestarle mucha atención, más bien parece molesto por la espera. Uriel sale al exterior y se queda junto a la puerta. Pasados un par de minutos, el joven sale, no repara en ella, pero lo detiene sujetándolo del brazo y lo mira a los ojos.


- Gracias – le dice tímidamente -

El hombre mira la mano que lo retiene y luego la mira a ella. Uriel retira la mano.
- No ha sido nada – le dice serio –
- Gracias – le dice de nuevo - ha sido muy amable, no me di cuenta que nunca llevo dinero.

El joven la mira incrédulo. Sus ojos marrones oscuros se pierden unos segundos en los de ella y por primera vez, Uriel siente temblar su cuerpo bajo una mirada.


- Lo justo es que nos presentemos, después de todo, me ha invitado a un helado. Me llamo Uriel…- dice despacio -
-
Él la observa durante unos segundos mientras Uriel se inclina un poco y al levantar su cabeza le tiende la mano.

El hombre aparenta unos 24 años, alto y delgado, aunque se nota que hace ejercicio de manera regular. Pelo abundante de color castaño oscuro, casi negro, ojos marrones, tristes y muy expresivos, labios carnosos, tiene una voz profunda, su gesto es serio. No es un hombre excesivamente guapo, pero si interesante, su mirada es atrayente, quizás por la tristeza que emana de ella. Lleva un pantalón vaquero y una camisa azul. Debajo de su brazo derecho, como intentando protegerlo de la lluvia, lleva un maletín oscuro. Se inclina a modo de saludo y durante unos segundos duda entre estrecharle la mano o no, finalmente, lo hace. Uriel siente el contacto cálido de la mano firme, suave y fina de largos dedos. El contacto apenas dura un par de segundos.

- Jae Hyun Chul. Ha sido un placer. Y ahora si me disculpa, tengo prisa.

Jae Hyun se aleja corriendo bajo la lluvia sin mirar atrás.

Uriel lo ve alejarse hasta que lo pierde de vista, sin percatarse de que el agua continua cayendo con fuerza y cada vez está más empapada.

Summi está muy intranquila, pero tampoco quiere avisar a Seung Woo. Sabe que su jefe se pondrá mucho más nervioso que ella y no tendrá su tolerancia. Prefiere darle a su compañera un margen de confianza. Espera impaciente el regreso de Uriel, pero las horas pasan y no hay señal de ella. No ha dejado de llover en toda la noche, unas veces con fuerza, otras, como un fino velo de agua apenas imperceptible. La primera claridad del día despunta al alba y con ella, Uriel llega a la casa. Está empapada hasta los huesos, sus ropas chorrean agua. Summi se asusta en cuanto la ve e intenta ayudarla a secarse con una toalla. No hay reproches en su voz, solo se lamenta en voz alta del aspecto desvalido de su compañera y amiga. Uriel no dice nada, se deshace amablemente de las atenciones y se mete en el baño. No cierra la puerta. Abre el grifo del agua caliente y prepara la bañera: un poco de gel que vuelve a agitar para hacer espuma, un par de perlas de aceite. Poco a poco el intenso aroma a fresas impregna la estancia. Se desnuda como hizo a primera hora de la mañana. Su cuerpo se descubre poco a poco frente al espejo bajo su atenta mirada. Cuando está completamente desnuda, se lleva una mano donde está situado el corazón, lo siente palpitar con fuerza, cierra los ojos y respira profundamente. Instantes después se sumerge en la bañera…

Jae Hyun llega empapado de lluvia a casa de su padre. No hay nadie en la casa. Sabe que nadie lo espera. Ha llegado esa misma tarde de Barcelona, España y se ha hospedado en un hotel del centro de la ciudad. No quiere complicaciones con su padre, por lo menos en los primeros momentos. Las relaciones con él no son todo lo buenas que cabría esperar entre un padre y su hijo. Hace años que apenas tienen contacto, pero eso no significa que no se hablen o que no se preocupen el uno del otro. Quiere a su padre y lo respeta, aunque no esté del todo de acuerdo con algunas de las decisiones que este ha tomado en su vida y que han terminado por afectarlo a él en el pasado. Ha finalizado su carrera de arquitectura con éxito y ha pasado los últimos cuatro meses viajando por Europa. Ha estudiado y hecho bocetos de cada edificio antiguo y moderno que le ha llamado la atención en todas las ciudades que ha visitado. Le gustan los edificios antiguos y el arte en general. Es un hombre culto e inteligente, habla varios idiomas, reservado, muy observador, enigmático a veces, serio, no es muy hablador y como buen observador, tiene una paciencia ilimitada. Nunca se enfada, no aparentemente. Apasionado, aunque pocas personas lo dirían a simple vista. En los últimos años se ha concentrado en sus estudios y diseños, por lo que las mujeres nunca han sido una prioridad en su vida, no ha tenido tiempo para al sexo femenino. Naturalmente, ha tenido y tiene amigas. Buenas amigas. Con ellas, es tímido, educado, respetuoso, de exquisitas formas al hablar y comportarse. Aunque jamás ha intimado en exceso con ninguna mujer. Cree en el amor, pero no lo ha experimentado. No se considera romántico, por qué siempre pone por delante del corazón la cabeza, pero en el fondo y aunque él no lo sabe, lo es. Soñar despierto no encaja con su personalidad, o eso piensa. Siempre ha creído que la realidad termina por imponerse.
Lo primero que hizo nada más llegar esa tarde a Seúl fue llamar a su hermano mayor. Kim Hyun Chul le ofreció su casa a sabiendas de que preferiría quedarse con él y no en casa de su padre. Aceptó la invitación de su hermano, pero hoy prefiere dormir en el hotel.
Recorre la casa sin prisa, deteniéndose en cada rincón que le trae recuerdos de otros tiempos. Comprueba que la casa no ha cambiado mucho, mejor dicho, nada, en los cinco años que ha estado fuera. Echa en falta el piano de cola negro que tocaban su madre y hermano. Le vienen a la memoria retazos del pasado junto a su madre a la que apenas ha visto desde hace diez años, cuando él entraba de lleno en la adolescencia, pero no quiere anclarse en viejos recuerdos y continua recorriendo la casa. Llega hasta su antigua habitación y entra. Todo sigue igual, sus viejos libros, comics, CDs, su colección de miniaturas, su ordenador, su balón de basket ball, sus posters de anime dispersos por las paredes…
La habitación no tiene ni una mota de polvo, como si nunca se hubiera marchado, como si aún fuera su refugio y viviera en ella. Sobre la mesa del escritorio aún continúan sus bolígrafos, reglas, lápices de colores con los que solía dibujar, dando forma a sus diseños solo por diversión. Nada de esto le interesa, aunque por un instante, se siente bien recordando momentos vividos a solas entre las cuatro paredes que componían parte de su mundo. Se dirige al armario y extrae una caja pequeña, la abre, comprueba el contenido, la cierra y se la lleva. Va en busca de su coche que sigue aparcado en la parte baja de la vivienda tapado con una lona. La quita con cuidado, la dobla y la deja en un rincón. El coche, un lexus 220 de color azul oscuro tapizado en cuero de color claro, no parece haber sido usado en los últimos años. Las llaves reposan en el asiento. Las mete en el bolsillo del pantalón y le da al botón de arranque. Comprueba con satisfacción que a pesar del tiempo transcurrido, arranca a la primera. Jae Hyun Chul se marcha por donde ha venido. Nadie notará su presencia, nadie sabrá que ha estado allí. Tampoco parece importarle mucho.


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La mañana del día siguiente ha amanecido soleada aunque hace un poco de frío. Jae Hyun se dirige sin prisa a casa de su hermano. Se ha levantado muy temprano. Cuando su hermano le abre la puerta se funden en un fuerte abrazo. Kim Hyun está desayunando e invita a su hermano a unirse a él. Mientras los dos hombres comen, charlan animadamente de los últimos tiempos en los que no se han visto. Kim, está feliz por el reencuentro y no puede disimularlo. Las palabras salen atropelladamente de su boca. Quiere saber que ha hecho su hermano pequeño en los últimos meses y al mismo tiempo le va contando las novedades de la empresa. Le habla del velero que no ha tenido tiempo de estrenar pero que promete hacerlo con él. Del piano que ahora está en su despacho, de proyectos futuros, amigos comunes, mujeres, su madre…Pero omite intencionadamente hablar de su padre.
Jae Hyun le habla de sus estudios, del viaje por Europa. Donde ha estado, lo que ha visto, lo que le ha llamado la atención. Le habla de la diversidad de culturas, costumbres y tradiciones que ha experimentado, de la manera tan distinta que tienen las personas de los países que están al otro lado del mundo de entender la vida, de vivirla, de afrontar el futuro. De la gente que ha conocido, de los amigos que se han quedado atrás. Le habla de edificios nuevos y antiguos, sus diseños, ambientes, parques, museos, espectáculos. En un momento de la conversación pregunta...

- ¿Cómo está?


Kim Hyun no necesita preguntar a quien se refiere, sabe perfectamente que su hermano le pregunta por su padre.

- Bien. Sigue metido de lleno en la empresa. Si me apuras, te diría que más que nunca. Vive y respira trabajo, pero está bien de salud, aunque empiezan a notársele los años.

Jae Hyun observa a su hermano con semblante serio pero no dice nada.

- Te extraña. A pesar de todo, sigue siendo nuestro padre. No puedes echarle la culpa indefinidamente por los errores del pasado. Todos cometemos errores.

Jae Hyun Chul sonríe sin mirarlo, pero no dice ni una sola palabra.

- He de irme. Tengo una reunión dentro de una hora. Es importante. La aplazaría, pero no puedo ¿Quieres venir conmigo? Después de todo, en algún momento tendrás que venir a la empresa.

Jae Hyun parece pensar durante unos segundos...


- De acuerdo. Iré contigo, pero antes, dime donde voy a dormir.
- Escoge la habitación que más te guste. Estás en tu casa, ya lo sabes.


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Uriel y Summi se han levantado temprano y desde las primeras horas del nuevo día están en la sala de ensayos. En un rincón, Summi repasa algunos papeles sentada a una mesa, mientras toma una taza de café. Está muy concentrada en lo que hace, la música que suena de fondo no parece molestarla, de vez en cuando levanta la vista y ve bailar a Uriel, repitiendo una y otra vez los pasos de una nueva coreografía que se ha creado para ella. A pesar de las horas que lleva bailando, Uriel no parece excesivamente cansada, aunque las gotas de sudor empiezan a cubrir su frente. El coreógrafo da por concluida la clase y se despide de ambas mujeres abandonando la sala. Uriel se acerca a su amiga mientras esta recoge los papeles dispersos en la mesa y los guarda en su bolso.

- Ve a ducharte, hemos de ir a la empresa. Seung quiere que comamos con él.

Uriel se marcha a las duchas y regresa a los pocos minutos. Lleva un pantalón vaquero azul muy ajustado, un jersey fino del mismo color con un pequeño escote en forma de uve que se pega a su cuerpo insinuando sus formas de mujer y unas botas altas de tacón muy fino en color negro. Colgado de su hombro izquierdo, un bolso de piel negro y en su mano derecha, una bolsa de loneta que Summi le quita con delicadeza cuando llega junto a ella.
Summi repara de nuevo en que Uriel no se ha secado el pelo, por lo que las gotas de agua empiezan a empaparle el jersey.


- Tendrás frio. Hoy hace frio Uriel. deberías haberte secado el pelo. Si te resfrías ahora, a Seung le puede dar un infarto. Quedan pocos días para tu debut.
- No tengo frio – dice a modo de explicación y comienza a andar detrás de su amiga.


Cuando llegan al edificio de la MGIC, las dos mujeres se dirigen al despacho de Seung Woo. No hay nadie en su interior, pero entran y se sientan en los sillones que hay frente a la mesa. Summi extrae el teléfono móvil de su bolso y hace una llamada. Uriel se acerca a uno de los ventanales y contempla el exterior. El sol se cuela tímidamente a través del vidrio y le da de lleno en la cara. Cierra los ojos y se deja acariciar por él mientras escucha a su amiga hablar por teléfono.

- Estamos en tu despacho…ok, te esperamos.

A los pocos minutos, Seung Woo entra en el despacho.


- ¿Qué tal todo?
- Bien.

Uriel se vuelve despacio.

- ¿Cómo te encuentras?
- Bien, gracias. No debes preocuparte, estoy bien – responde sonriendo.

Seung Woo la mira a los ojos. Por un instante se pierde en ellos y lo invade una gran ternura. No puede evitar sentirse atraído por la joven que descubrió gracias a su padre hace ya algunas semanas. No sabe si los sentimientos que despierta en él son de amor, tampoco quiere planteárselo. No debe. Solo deja pasar el tiempo, metiéndose de lleno en su trabajo, ocupando su mente. Jamás le ha dicho nada sobre ello, ni a ella, ni a nadie, pero su corazón late mucho más deprisa cuando la tiene cerca, cuando inconscientemente piensa en ella. Quizás por eso, y por qué sabe que este mundillo en el que ambos se mueven no es del todo idílico, se siente sobreprotector con ella. Es tan hermosa, tan fascinante, dulce, tan inocente. No, realmente no puede evitarlo, aunque lo intenta con todas sus fuerzas. Sabe que sería un error demostrarle sus sentimientos. Sabe además que es solo un sueño. Un hermoso sueño que él no puede permitirse. No ahora. No con ella.
Summi lo mira. Intuye desde hace ya tiempo que su jefe se siente atraído por Uriel. Cada vez que ve como la mira, se le encoge el corazón. Le duele. Él no le ha dicho nada, tampoco hace falta. Seung no le dirá nada a la joven, no le demostrará su cariño y ella lo sabe. Eso la hace estar más tranquila, al menos, de momento.


- ¿Qué os parece si comemos en Ahndamiro? – dice mirando a Summi.
- Por mi perfecto. Me gusta la comida italiana.

Uriel asiente con la cabeza, salen del despacho y se dirigen a uno de los ascensores.

Kim Hyun y Jae Hyun llegan a la empresa y se dirigen a los pisos superiores. Kim se despide de su hermano a las puertas de una de las salas de reuniones con la promesa de que comerá con él un poco más tarde, cuando la reunión termine. Antes de entrar se vuelve hacia su hermano.

- Ve a verlo – no dice nada más, aunque tampoco hace falta.

Jae Hyun se queda unos segundos en medio del pasillo. Parece dudar de lo que va a hacer, pero se encamina hacia el despacho de su padre.
La puerta del pequeño despacho que sirve de antesala al de su padre y que ocupa una secretaria, está abierta. La mujer de unos 35 años, bonita y de rasgos latinos conoce bien al joven que entra, aunque hace años que no lo veía. Se levanta y lo saluda inclinándose un poco. Él le devuelve el saludo.

- ¿Está ocupado?
- No.


- Ok.

Se queda unos segundos contemplando la puerta mientras la mujer lo mira. Finalmente, entra.
Sae Hyun está de espaldas a la puerta sentado detrás de la mesa, contemplando a través del gran ventanal la capital de Corea. Parece estar discutiendo por teléfono. No se percata de que alguien ha entrado en su despacho. Jae Hyun se acerca hasta la mesa, pero no se sienta en las butacas que hay frente a él. Durante un par de minutos contempla a su padre. Enérgico como siempre, da órdenes a alguien a través del teléfono. Puede que su hermano tenga razón y empiecen a notársele los años, pero está claro que su carácter no ha variado ni un ápice en los últimos tiempos. Su tono de voz no deja lugar a dudas, está molesto. Cuando da la conversación por concluida se gira y ve a su hijo pequeño. Cuelga el teléfono y apenas lo mira, concentrándose en revisar unos papeles que hay sobre la mesa.

- ¿Cuándo has llegado?
- Ayer.
- ¿No sabes que lo primero que hace un buen hijo es ir a ver a su padre? – le dice sin mirarlo, sin levantar la vista de la mesa.
- Depende del padre.

Sae Hyun levanta la vista y lo mira desafiante.

- Veo que no has cambiado en nada.
- No lo creo necesario.


Sae Hyun mira a su hijo detenidamente. No ha cambiado mucho. Cada día se parece más a su madre.

- ¿Dónde te alojas?
- En casa de Kim.
- ¿Piensas quedarte allí?
- Si.
- Como quieras – da la conversación por concluida y mira de nuevo los papales que tiene delante.

Jae Hyun lo observa durante unos segundos

- No has cambiado mucho.
- Tú, nada – dice sin mirarlo.

El joven da media vuelta y se dirige a la puerta. Antes de salir, oye de nuevo la voz de su padre.

- Vete pensando que vas a hacer. Tienes un despacho y mucho trabajo en la compañía. Si no quieres trabajar aquí...

Jae Hyun no se vuelve, pero le contesta antes de salir.


- No quiero trabajar aquí. No te preocupes, tengo trabajo. Sé cómo ganarme la vida.

Sale del despacho cerrando la puerta tras él.
…………………………………………………………………………………………


“Ahndamiro” es un restaurante situado en Gwanhun-dong Jongno-gu. De estilo toscano tradicional, decorado con muy buen gusto, mucha madera, una escalera que llama la atención por su elegancia y es un local ideal para reuniones de amigos o parejas que pueden degustar en él excelente comida italiana, buenos vinos y un servicio impecable. El camarero acompaña a Uriel, Seung y Summi a una mesa que está situada en un rincón junto a una ventana. Mientras los tres amigos están mirando la carta, entran en el restaurante los hermanos Hyun Chul. Kim Hyun se percata en seguida de su presencia y se acerca hasta ellos seguido de su hermano menor. Uriel mira atentamente la carta y no los ve llegar. Seung Woo se levanta y saluda a ambos hermanos inclinándose. Hace años que no ve al hijo pequeño de su jefe y le sorprende lo poco que ha cambiado en los últimos años, al menos, aparentemente. Sigue siendo el joven que él recuerda. Jae Hyun le estrecha la mano afectuosamente. Summi no se levanta, pero también los saluda inclinando un poco la cabeza. Uriel parece no haberse percatado de nada y continúa leyendo. Su cabeza está parcialmente tapada por la carta, por lo que Kim Hyun no la reconoce en los primeros instantes. Los tres hombres hablan animadamente de pie junto a la mesa. Kim Hyun llama al camarero y le indica que los cinco comerán juntos. Pasados unos segundos, el camarero coloca los servicios que faltan y los dos hermanos toman asiento.
Los tres hombres continúan hablando animadamente. Mientras, Summi le indica a Uriel en voz baja que tienen nuevos comensales a su lado. Uriel no responde, pero deja la carta sobre la mesa y mira. Frente a ella, absorto en la carta del restaurante, está sentado el hombre que le pagó el ice cream y se queda sorprendida, aunque él no la mira. Ni siquiera parece haberse percatado de su presencia y si lo ha hecho, no le ha dado importancia. Kim Hyun la observa durante un par de segundos y le sonríe abiertamente.


- Tenemos con nosotros a la nueva figura de la compañía – dice a modo de saludo – Hace tiempo que no la veía. Uriel ¿No?

Uriel no responde. No lo ha oído. Ni siquiera lo mira. Todos sus sentidos están centrados en el hombre que tiene frente a ella. El hombre que la hizo temblar solo con mirarla, el hombre que la hizo sentir una infinita ternura mientras lo veía alejarse bajo la lluvia, el hombre al que le gustaría preguntarle mil cosas y descubrirlo poco a poco, sin prisas, despacio, como se hacen las cosas sencillas que nacen del alma. No sabe la razón, pero le encantaría escuchar de nuevo su voz, que la mirara a los ojos, que le prestara atención. Cuando él deja la carta y sus miradas se encuentran, Uriel siente de nuevo detenerse el tiempo, palpitar con fuerza su corazón y una gran ternura la inunda por dentro…



Fin del segundo capítulo.

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[FICS] El Secreto de Naiara - Capítulo 6


CAPITULO SEXTO
Desperté con la luz de la mañana miré el reloj de pulsera bostezando -- como no me diese prisa llegaría tarde a clases.
Terminé de vestirme en un tiempo record, cogí una fruta y me dispuse a dejar la casa, si me demoraba más llegaría tarde.

Faltaban solo dos minutos para empezar las clases, llegué justo a tiempo de que pasara el profesor, Rosa que se sentaba detrás de mí se acercó con disimilo a mi espalda.
--¿Qué estabas haciendo? casi llegas tarde, eso no es propio de ti—dijo ella regañándome.
--Ya te contaré cuando terminemos las clases es algo muy importante que deberías
Saber.
--No te hagas la misteriosa, ahora estaré inquieta hasta que no me lo digas—dijo volviendo a su sitio, el profesor estaba cerca.
--Tengo que contarte lo que me pasó ayer, no pude decírtelo en su momento—dije nada más ver que el profesor regresaba a su escritorio.

--Se me han hecho muy largas las horas por tu culpa—dijo Rosa camino a la fuente.
--Ja jajaja—me reí por la expresión de mi amiga, de verdad que la apreciaba, en ese momento me vino un recuerdo de Eileen, la extrañaba mucho, llamaría a sus padres cuando llegara a casa para ver como se encontraba, aunque sabía que lo que quedaba de su amiga solo era su cuerpo.
--¡Eyy! ¿Qué te pasa? De repente te has puesto triste ¿que es lo que te pasó por la mente?—dijo Rosa.
--¿Alguna vez te hablé de Eileen?- dije apenada
--No,¿Quién es ella?, ¿es por eso que te pusiste triste?—dijo interesada.
--Ella fue la primera persona que no le importó de como era yo, fue mi primera amiga cuando tenía diecisiete años, la primera que tuve en todos esos años.
--No es que tengas muchos ahora con diecinueve ejeje—bromeó Rosa.
--Nos llevábamos bien, yo la apreciaba mucho, estábamos muy unidas—dije ignorando la broma.
--¿Qué fue lo que la pasó? Por la expresión de tu cara no debió ser nada bueno.—se interesó Rosa.
--Conoció a un chico de intercambio que acababa de llegar al pueblo, poco a poco se fue distanciando de mí, eso me dolió mucho, aparte de que a ese chico por alguna razón no me caía bien ¿te dije que puedo ver las auras de las personas?—Rosa lo afirmó con un movimiento de cabeza.
--Pues la de este chico era borrosa, indefinida eso fue lo que me llevó a espiarles, estaba preocupada por mi amiga. Ella me ponía excusas para no salir conmigo, la veía muy apática según iban pasando los días…
--Un día oí la conversación de este chico diciendo que la llevaría a dar un paseo muy especial, eso me hizo de sospechar por lo que decidí seguirlos…, estaban sentados como una pareja normal en medio de ese parque cuando empecé a sentirme mal y notar que no estaba sola, ¿ tú me entiendes ,no?—la miré a los ojos.

--Si, lo sé, ellos estaban por allí—dijo seria.
--Si, tuve que limpiar mi mente de todas sensaciones y concentrarme en un libro que siempre llevo.
-- Llegaron donde ellos estaban sentados, ella no debió notar nada, solo se desmayó mientras ese novio suyo se inclinó sobre ella tomando su alma—un silencio se hizo al recordarlo, las lágrimas se agolpaban en mis ojos junto al ya conocido sentimiento de culpa.
--Yo me fui por que no pude hacer nada, arriesgo de que me descubriesen si me quedaba, pues no era capaz de controlar mis emociones.— las lágrimas corrían libremente por mi rostro.

--¿Por qué le hizo eso? ¿Por qué motivo?—dijo Rosa acariciándome el rostro consolándome.
--Vi la iniciación de su supuesto novio mientras ella estaba inmóvil, luego volví por ella a riesgo de que me hubiesen visto pero no lo pensé, ella estaba sola ahí tumbada en el suelo, creí que había llegado a tiempo de salvarla, pero no, lo único que rescaté ese día fue un cuerpo vacío, mi amiga se había ido.

--¿De verdad viste un iniciación? Pero si nadie ha visto algo así, te pusiste en peligro ¡Naiara no lo vuelvas hacer!.—me regañó Rosa alarmada.

Poco después llegamos al jardín sentándonos en los columpios, no sabía como empezar este Asunto lo había demorado demasiado.
--¿Que me tenías que decir?—dijo finalmente Rosa, rompiendo el silencio que se había formado entre nosotras.
-- ¿Te acuerdas que ayer te dije que el anciano y yo hablamos de muchas cosas?, pues hay algo que me tiene preocupada, dijo que la cúpula de magia que protege este lugar se está rompiendo, me dijo que nos cuidásemos pues es posible que tengamos más encuentros como el del otro día—le expliqué.

--¿Se lo dijiste?-preguntó Rosa nerviosa.
--Si, fue por eso que me contó que hay que reparar la cúpula y no sé como, hoy vamos a reunirnos con él, le dije que te lo presentaría.

--¿Siii?¿Veré a uno de verdad sin que me haga daño?—dijo emocionada.
--Si, mi papá se puso en contacto con él antes de que lo mataran.
La conté los sueños tan extraños que tenía, sobre todo de la imagen de ese chico desconocido, él tenía que estar relacionado conmigo de alguna forma que no entendía.

Media hora después…..

--¡Mamá ya estoy en casa!,—la llamé, no me contestó.

Salimos al patio, estaban sentados tomando una taza de té, se levantaron nada más vernos, la presenté, estuvimos hablando bastante tiempo explicándonos todo lo relacionado con la cúpula, supuestamente yo tenía que hacerlo de algún modo, él me dijo que hallaría la solución, solo tenía que encontrarla, pero….. ¿Dónde buscar? No tenía la más minima idea por donde empezar, esto me estaba levantando dolor de cabeza.

En mi habitación repasé otra vez el libro de papá por si se me había escapado algo, no hallé nada que no hubiese visto antes, excepto la falta de dos hojas, pero eso ya lo sabía mi papá debió de arrancarlas antes de dárselo a mamá, suspiré desesperada no sabía que hacer, todo dependía de mí y eso era un peso muy grande para mi conciencia, no quería que nadie más saliese lastimado y es lo que pasaría si yo no encontraba pronto la solución al problema, me quedé dormida por el agotamiento con el libro abierto en mi regazo.

Estaba en medio de una neblina muy densa, no veía nada ¿Dónde estaba?¿era un sueño? estaba muy confundida debía ser un sueño, se sentía tan real . Iba avanzando despacio temerosa de ver lo que habría detrás, poco a poco se fue disipando la niebla, me encontraba rodeada de un páramo verde en medio de las montañas, un río atravesaba el paisaje, no era muy grande por lo que pensé que sería el nacimiento del río, el sonido del agua correr era relajante, seguí andando, esta vez estaba en medio de un bosque con claros de luz entre medias, se parecía a los bosques encantados de los cuentos que leía de pequeña, pequeños animalitos desconfiados corrían desesperados a esconderse, seguí hacía delante dejando atrás el bosque. Una muralla medio derruida apareció ante mí, debía de llevar siglos abandonada, trepé hasta alcanzar el otro lado.

Delante de mí apareció un paisaje totalmente diferente a cuanto había visto alguna vez, a lo lejos una fortaleza algo más pequeña que los castillos que había visitado tiempo atrás en mi país, lo que más me extraño eran las pequeñas construcciones que se alzaban al pie de dicha fortaleza, personas con diferentes estilos de ropa caminaban de un lado a otro, parecían jóvenes como de mi edad, después me dí cuenta que las había de todas las edades.
Me aventuré a seguir,! total solo era un sueño! no me harían ningún daño, pasé entre ellas sin ser notada por ellos, me reí me sentía increíblemente bien curioseando lo que hacían sin ser vista.
Me detuve sorprendida al fijarme por primera vez en los rostros y cuerpos de estas criaturas, ¿Qué era esto? ¿Halloween?.
Las personas de más altura debían de ser las hadas, lucían como Lüng y su aura dorada, algunos de ellos tenían en su espalda ¿alas?..Estaba alucinada, ¡no, no podía ser!, lucían diferentes de como yo creía que serían.
Sus alas eran entre blancas y doradas semitransparentes, muy finas, parecían echas de la más fina seda tallada con bellos filigranas resplandecientes, ninguna era igual para mi sorpresa.

Los seres más pequeños eran elfos, o eso parecían, sus orejas eran más puntiagudas que las de las hadas, me toqué una oreja dudando si alguna vez las mías se verían parecidas a las de ellos. Eran hermosos, me giré para observar mejor mi alrededor, vi a gente normal estar entre ellos hablando como si nada, lo sabía por el aura que era totalmente diferente, parecida a la de Rosa, posiblemente fuesen los guardianes del lugar.

Estaba fascinada parecía todo salido de un cuento, solo que todo cuento tiene su lado oscuro. Seguí caminando observándolo todo, no quería perderme ningún detalle de este magnifico lugar.
Algo captó mi atención volví la cabeza, no vi nada interesante excepto una pequeña fuente al final de las casas, me dirigí allí hacía calor y quería refrescarme un poco, al llegar comprobé el gran parecido a la fuente del jardín, era menos antigua que la mía.

La piel se me erizó alguien o algo me estaba observando, volví a mirar por los alrededores pero al igual que antes no vi nada, sumergí la mano en el agua fresca de la fuente llevándola a la cara, cerré los ojos para disfrutar de la fresca sensación, al abrirlos descubrí que no estaba sola, había alguien allí.

Nunca pude imaginar que él aparecería otra vez en mis sueños, solo que estaba vez parecía real enfrente mío, lo miré impresionada de lo alto que era, tenía un cuerpo musculoso, se notaba a través de la fina camiseta sin mangas que llevaba, sus bíceps se le marcaban al coger un recipiente lleno de agua para una anciana, ella se lo agradeció con una inclinación de cabeza le dijo algo en un dialecto que no conocía, él asintió con una bella sonrisa.
Lo miré al rostro observándole totalmente fascinada, sus ojos rasgados marrón oscuro se fijaron en un punto de la fuente, resultó ser nada menos que la misma figurita que el hada de mi fuente.

Sus ojos miraban al pequeño ser, sacó un libro de una apertura que tenía en los pantalones o como se llamase lo que llevara puesto, con la mano derecha tocó la pequeña figura de la fuente, con la otra sostenía el libro que por alguna razón era exactamente igual al que mi padre me dejó.

¿Donde lo había encontrado? Extrañada por la similitud del libro al mío, empezó a leer algo de el, mi atención iba del libro a su hermoso rostro.

Me fije en los carnosos y perfilados labios del chico en como los movía al leer, eran en verdad de lo más provocadores y sexys, la reacción de mi cuerpo no tardó en surgir, como si todo en él me perteneciese, la media mitad de la mía, me sentí al completo a su lado, feliz, es extraño ese sentimiento que despertaba en mí, solo lo sentí cuando papá estaba a mi lado solo que era diferente, más profundo, este chico si es que lo era, me provocaba, lo deseaba, quería besar esos labios e incluso mordisqueárselos, la tentación era grande ¡total era mi sueño y podía hacer lo que quisiese con él! Al acercarme más a él algo llamó mi atención hacía el libro, miré y me di cuenta que estaba leyendo las paginas que le faltaban al mío, sorprendida me paré a escucharlo, sonaba parecido a un conjuro.

De pronto algo empezó a cambiar, no lo ví pero lo sentía, era una fuerza invisible que se iba haciendo cada vez más fuerte y densa hasta formar una pequeña línea de energía casi corpórea que se iba expandiendo por todo el poblado en forma de un gran escudo, llegando a cubrir toda la fortaleza y sus terrenos de alrededor, ¿Era eso lo que tenía que hacer yo? Me pregunté intrigada.
Lo miré de nuevo esa sensación volvió a mí, él seguía leyendo en voz alta ajeno a mis sentimientos y mi presencia, su voz me volvió a atrapar ¿Qué tenía que ver este chico conmigo? ¿Por qué tiene que aparecer en mis sueños? ¿Existiría de verdad, o solo era producto de mi imaginación?.

Estaba muy confundida por este asunto, lo único que sabía es que su cara no se me iba de la cabeza¿ Sería alguien importante en mi vida futura?.
Me quedé ahí parada mirándole embobada, su rostro era el más bello que había visto en mi vida.
Cerró el libro dándose la vuelta se alejó de la fuente, yo le seguí estaba curiosa por saber donde iba.
Varias chicas de diferentes razas se le acercaron, una de ellas la más alta y rubia, le cogió por el brazo se alzó hasta besarlo en la mejilla.

--¡Pero es que hasta en mi sueño tiene que haber busconas!—no me pude aguantar más y lo dije en voz alta.

El se quedó rígido, miró atrás extrañado me miró fijamente al verme.

--Emm..! Hola!—dije levantando la mano a modo saludo toda nerviosa y cortada, pero..¿Porqué solo él me veía?¿esto no era un sueño?.

Se acercó a mí despacio, midiendo cada paso que daba, con una extraña expresión en su rostro, al llegar a mí levantó su mano para coger un fino mechón de mi cabello, lo tenía enfrente mirándome a los ojos fijamente con expresión incrédula, como si fuese un fantasma lo que tenía delante de él y no al revés, no pude resistirme a su magnetismo, acercándome más a él me puse de puntillas, tenía que besarlo, probar esos labios que me volvían loca, era inevitable que nuestros labios se rozaran, solo que eso no llegó a suceder.

--¡Naiara despierta! ¡Despierta! o llegarás tarde—mamá me despertó del extraño sueño justo en el momento en que sus labios rozaran los míos.
--¡Mamáaaaa! ¿No podías haberte esperado un poquito?—la dije molesta por despertarme justo en el mejor momento.
--¡Vamos, levanta! Ha llamado Rosa, te espera dentro de una hora donde siempre—dijo.

Me encontré con Rosa en la parada del bus una hora después, habíamos quedado para ir de compras al centro comercial, como era sábado decidimos pasar el día fuera de nuestras casas.

Vimos a Sergio con su hermana salir de una tienda de ropa deportiva, llevaban algunas bolsas con logotipos de ropa de marca.
--¡Ey, chicas!¿ donde vais?—preguntó.
--¡Hola, Sergio! Vamos al Burger Kim ¿os venís?- los invitó Rosa.
--Vamos a dejar esto, ahora nos vemos—dijo señalando las bolsas.
--¡OK! Mientras esperamos a Bianca – dije

Vimos como se alejaban hacía el aparcamiento, nosotras nos dirigimos hacía el Burguer, allí sentada estaba Bianca con dos chicos más, uno de ellos era su novio el otro estaba de espaldas por lo que no se le veía bien.
Bianca nos vio, levantó una mano para que fuésemos allí, al acercarnos me dí cuenta de quien era la otra persona, Alex se giró mirándome fijamente, una sonrisa ladeada asomaba en sus labios al verme. Se levantó para ofrecerme un sitio a su lado, no tuve más remedio que sentarme para no despreciar su gesto hacía mí.

--Hacía tiempo que no nos veíamos—dijo mirándome de arriba a bajo poniéndome nerviosa.
-- Cada día estas más hermosa, ¿Cómo lo haces?—me guiñó un ojo, este chico sabía como ligar pero… por algún motivo ya no me afectaba tanto como antes, eso me extrañaba ya que hasta ahora él era el único que me había impresionado hasta el momento, claro no contando con el chico de mis sueños.

Encogí los hombros en repuesta a su pregunta, se nos unió Sergio y su hermana. pasó el tiempo sin darme cuenta, observé a Rosa con Sergio hacían buena pareja, lastima que solo estaría unos meses, después se iría al igual que yo, fuera del país, ambas a distintos sitios para gente como nosotras, ¿Qué nos depararía el futuro?, quería que Rosa viniese conmigo.
Nuestro futuro estaba echado.
-¿Qué te ocurre? Te pusiste sería de repente ¿No te encuentras bien?—me preguntó Alex.
--Si, estoy bien es que ando un poco distraída.—le respondí.

Poco después me fijé en su rostro sorprendiéndome la similitud de algunos rasgos que tenía con el chico de mis seños.
La nariz era casi la misma, el tono del cabello el mismo, Alex lo tenía más coto, eran musculosos con buena figura, labios gruesos y atractivos, los el chico desconocido el inferior era algo mas grueso que el superior pero igualmente bien perfilados, al reír se le hacían unas pequeñas marcas a ambos lados de los labios, se veía que era risueño, me acordé de cómo sonrió a la anciana elfo con el agua, solo en pensarlo mi corazón se alteraba deseando volver a verlo aunque solo fuese estando dormida.

--Estas roja, ¿Quieres que salgamos fuera?-observó él.
-- No, no hace falta se me pasará enseguida—avergonzada de haber sido pillada por él.

Dos horas más tarde Alex se ofreció a llevarnos a casa. El día se pasó rápido, nos despedimos de los demás. Rosa fue a la primera que dejó, nos encontrábamos solos ahora, estaba un poco nerviosa, Alex me gustaba pero había algo en él… no sé, serían cosas mías..

Paró el coche frente a mi casa, se giró para verla, me dijo que parecía acogedora, le contesté que sí sin saber que decirle más.
Me bajé del coche despidiéndome de él, no le dí tiempo a que se bajara cuando llamé a la puerta, me volví deseándole buenas noches y darle las gracias por la velada.

En mi habitación tumbada en la cama no podía conciliar el sueño, la imagen de ese chico la tenía presente constantemente, deseaba dormir y que él volviese aparecer en ellos.
Me acordé del libro que él tenía ¿ sería eso lo que tenía que hacer, para que la cúpula volviese a estar restaurada de nuevo?. Esa página no estaba en mi libro ¿Cómo lo iba hacer?, aprovecharía el tiempo si volvía a tener esta misma oportunidad para fijarme en el conjuro que dijo el chico imaginario.

Suspiré, mañana tenía examen y no había estudiado nada, como el sueño no llegaba cogí el libro de texto y me puse hacerlo, esta vez conseguiría un aprobado en la asignatura

!Odiaba estudiar!, mi mente estaba ocupada en otras cosas, pero bueno… había que hacerlo no me quedaba de otra, de todas formas dentro de unos meses me iría a esa escuela o campamento como tanto le gustaba llamarlo a mi mama.

El anciano por las tardes nos hablaba de su tierra de origen, dejándonos intrigadas y curiosas por ver ese mismo lugar, sabíamos que ahí no podíamos pasar, pues se nos consideraban seres impuros, solo las hadas puras de nacimiento y alguna excepción de otra raza tenían acceso al lugar.

Me imaginaba esa tierra toda cubierta por el verde de los pastos, sus enormes árboles protegiendo el lugar para que los “no mágicos” pudiesen encontrarlo, bellas flores esparcidas por todos sitios llenaban de color el paisaje, casas del mismo color de la naturaleza para no llamar la atención, algunas de ellas situadas en la base de los árboles más gruesos, niños corriendo y gritando alegremente.

¿Estaría él entre esa gente?, no vi signos en su aura, la verdad es que no me fijé en eso. Primero él tenía que ser real, cosa que dudaba, era producto de mi imaginación, creando un ser parecido a Alex pero con rasgos asiáticos, el resultado fue impresionante, por lo que decidí que él era un producto de mi mente calenturienta, si eso era.

Los ojos se me fueron cerrando poco a poco con la llegada del sueño reparador, mañana sería otro día


FIN DEL CAPITULO.

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[FICS] El Secreto de Naiara - Capítulo 5


CAPITULO QUINTO


--¿Que pasó? Te ves alterada--la observé por un momento.
--¿Dónde podemos hablar? Aquí no es seguro—dijo Rosa
--¡Ven! vamos fuera de aquí—la cogí de la mano.
Salimos del edificio hasta llegar a la parte de detrás donde había un pequeño jardín abandonado con un columpio oxidado por el tiempo, tenía tres asientos uno de ellos estaba en mal estado daba la sensación de que si te sentabas no aguantaría el peso rompiéndose en mil pedazos, los otros dos estaban en mejores condiciones por lo que nos aventuremos a sentarnos.

Rosa miraba alrededor sorprendida por lo que estaba viendo luego me miró extrañada y curiosa.
--¿Desde cuando sabes que esto está aquí?-- Preguntó intrigada.
-- Digamos que desde poco antes de comenzar las vacaciones de Navidad al poco de descubrir que tú sabías algo, ese día iba sumida en mis pensamientos tenía ganas de estar a solas por lo que decidí dar un paseo, observé que por aquí no había nadie y decidí venir.
--Quedé sorprendida como tú cuando vi esto por primera vez—señalé el pequeño jardín.-Desde entonces cuando quiero estar sola o me preocupa algo vengo aquí a meditar, parece extraño ¿verdad? aquí encuentro una paz inmensa, libre de preocupaciones. —la dije.
--Tuvo que ser en sus tiempos un bonito jardín— Rosa señaló los rosales secos que estaban en forma de ovalo, con una pequeña fuente en el centro ennegrecida con el paso de los años, no se distinguía bien la forma de la fuente estaba desgastada, parecía la figura de un niño agachado sosteniendo un pequeño ser entre una de sus manos, en la otra un cetro de bronce bellamente adornado lo sostenía de forma amenazante hacia el pequeño ser.
--¿Sabes nunca me fijé en la fuente, qué extraña ¿ verdad?—me acerqué para verla mejor
Rosa se levantó quedando paralizada al ver la fuente, perdiendo todo el color de sus mejillas temí que se desmayase en ese instante por lo que la obligué a sentarse de nuevo en el columpio.
--¿Te encuentras bien?- -pregunté un poco asustada por como la veía.

Rosa seguía sin decir nada su mirada la tenía puesta en la figura de piedra. Al cabo de unos segundos que me parecieron horas empezó a reaccionar volviendo un poco el color a sus mejillas.
¿Qué te pasó?—pregunté curiosa y preocupada a la vez.

--¡Dios! ¿Cómo la encontraste?—volvió a preguntarme emocionada, se levantó para examinarla de cerca tocando con delicadeza el cetro su rostro se llenó de lágrimas, se giró mirándome.
--¡Ven! Rápido—me dijo. Me acerqué a ella ¡ahora si! Me moría de la curiosidad por la reacción de ella ante la fuente desgastada.
--Mira, observa lo que tiene en su mano izquierda y dime lo que es o te parece que pueda ser—me dijo emocionada.

Me acerque lo suficiente como para tocar la piedra, me agaché un poco para verlo mejor, el corazón empezó a latirme deprisa ¿por qué sentía que estaba relacionada con mi mundo?.
Observé el pequeño objeto que sostenía con la mano.
--¿Eso es…? No, no puede ser además es diminuta—negándomelo a mí misma.
--Si exacto, es una hada, ellas pueden adoptar el tamaño que quieran cuando llegan a ser adultas.
--¿Ves el cetro con lo que la amenaza el niño?.
--Si, ¿Qué significa todo esto?—pregunté asustada.
--¿No te extraña que nadie venga por aquí? O ¿que no sea mencionado por la gente?.
--La verdad que al principio lo pensé, pero después me alegré de que fuera así, quería estar sola me siento segura cuando estoy en este lugar.
--Es por lo que está aquí, solo hay veinte repartidas por todo el mundo, es muy difícil llegar hasta ellas, estas fuentes son el pilar de nuestra magia es por lo que este pueblo es uno de los lugares más seguro para nosotras, aunque me preocupa lo del otro día—pensando en el día que nos cruzamos a esos seres.

--Observa el cetro, es uno muy antiguo y elaborado, uno de gran poder, esta fuente advierte a las hadas y duendes del bosque que no deben traspasar la línea mágica. Es un lugar sagrado. Por eso me decía papa que aquí no había nada que temer, lo que no entiendo es ¿Por qué yo no lo ví?
--Entonces ¿crees que me escogió a mí?—esto se estaba poniendo cada vez más interesante.
--No sé, pero lo averiguaré, mi padre tiene que saber algo de eso.
--Pero sigo pensando que ¿como pudieron pasar esos tres Dríades?—insistió Rosa

Volvimos a los columpios para sentarnos

--¿Qué me querías decir?—la dije volviendo al tema anterior.
--¡Oh! Eso, bueno creo que sé donde me mandan mis padres, pero no estoy muy segura de que eso exista.
--Me tienes envilo, ¡suéltalo ya! – insistí.
--El otro día los pillé hablando a escondidas, creo que no es ninguna clase de universidad, más bien es una institución para gente como nosotras. —me dijo
--¿Pero.. eso existe?, nunca oí algo parecido, bueno jeje hay un montón de cosas que no sé realmente-
-- Es hora de irnos se nos está haciendo tarde—dijo Rosa al mirar su reloj.

Llegué a casa dejando todo el material de estudio en la entrada, más tarde me ocuparía de los deberes.
--¡Mamá!- la llamé pero no contestó, eso era muy raro en ella siempre me estaba esperando, recordé que por la mañana estaba muy misteriosa ¿le pasaría algo? Preocupada la busqué por toda la casa, salí al patio interior y allí estaba sentada, no estaba sola.
Me fijé en el señor que la acompañaba era una persona anciana, su rostro parecía juvenil quitando las arrugas de su frente, la de los lados de su boca y su pelo completamente blanco, su cuerpo atlético no mostraba la edad de su rostro, era una persona atractiva. Nunca vi tal combinación en una persona mayor pero este señor era diferente, sus ojos reflejaban siglos de sabiduría. Al mirarlo noté su aura lucía exactamente como mi papá ¿Entonces era un… hada?, mi corazón me dio un vuelco temerosa de lo que esto podría significar, intenté darme la vuelta sin que me viesen para salir de allí pero no me dio tiempo.
Él se fijó en mí levantándose e inclinando su cabeza me saludó, no sabía que hacer era la primera vez que me encontraba en una situación como esta, mi mamá se levantó al verme llegar, se acercó a mí, me cogió por el codo y hizo que me adelantara para poder presentarme.

-- Naiara te presento a Lüng, unos de los líderes del clan Tuatha de Damna, clan al cuál perteneció tu padre antes de que lo mataran. Quiere hablar contigo – dijo mamá apenada
--Os dejo a solas para que habléis, se compresiva ¿OK?— me dijo mamá al irse pero antes me besó como hacía siempre que llegaba a casa.

Estoy muy nerviosa por primera vez tendría contacto con la gente de mi padre, pero…. ¿No fueron ellos los que condenaron a mi padre y a nosotras a salir huyendo?¿ No fueron ellos los que mandaron matarlo por que supuestamente éramos un peligro para su gente?.
Cada vez que me hago esas preguntas más ganas tengo de atacarlo aunque supiese que me vencería antes de empezar pero no sería por no intentarlo.

La furia iba creciendo más en mi interior ¿Por que ahora? ¿Que es lo que querían de mí? Y sobre todo ¿como sabían donde encontrarnos?
Todas esas preguntas y más se amontonaban en mi mente hasta el punto de no oír lo que él decía.

--Sé que esto es difícil para ti, sobre todo con la muerte de tu padre pero a partir de ahora eso cambiará, llevamos años buscándote, solo hace un par de días que dimos con vosotras—dijo el anciano emocionado mirándome a los ojos.

Esto se estaba poniendo interesante con cada palabra que me decía, mi padre me dijo una vez que no me fiara de ellas si por algún motivo ellas me hablasen, podían engañar a cualquiera con dulces palabras pero… ¿Y si fuera cierto? ¿Si solo buscasen protegernos? A estas alturas ya no sé en que creer le daré una oportunidad, lo dejaré hablar y si me convence ya se vería lo que haríamos mamá y yo sobre este asunto.

--Llevamos mucho tiempo buscándote, tu padre se puso en contacto con nosotros poco antes del accidente, quería que terminases tu formación en nuestros centros de estudio, que fueses entrenada como lo que eres, lo poco que te dejó tu padre no es suficiente para que tu magia avance necesitas evolucionar, aprender nuevas cosas que ni siquiera te hubieses imaginado que podrías hacer con tus dones—Me explicó el anciano.

No sé si creerlo o si me estaba engañando, tengo que hablar con mi madre necesito su opinión sobre esto estoy tan confundida, hoy fue un día muy intenso, demasiadas emociones en tan poco tiempo.

--No sé, necesito pensarlo—contesté dudosa.
--No hay mucho tiempo, la cúpula de protección de este lugar está por desvanecerse, al venir aquí vi algunas brechas—mencionó preocupado.
--¿Cómo puede saberlo?—esta intrigada.
--No te olvides de quien soy—Me miró directamente a los ojos.
--Pero..¿Supuestamente la magia es invisible como lo ve?—cada vez estaba más interesada por el asunto.
--No se ve, se siente, para alguien con mi experiencia eso es fácil, un juego de niños-- me respondió.

--Los guardianes de este lugar deben encontrar la fuente del poder para poder restaurarla o estarán en peligro.
--¿Qué aspecto tiene?—pregunté, tenía la corazonada que era el jardín con la fuente, la verdad que no me quedé muy conforme con lo que me dijo Rosa del lugar.

--Normalmente es como un paraje abandonado para no captar la atención por si alguien lo pudiese ver, cosa que es casi imposible para los ojos humanos solo aquellos que posean ciertos dones lo podrían ver.
--¿Y como sabemos que es ese él lugar? Por que hay sitios así en todas partes.—dije interesada.

Tenía curiosidad por nuestro jardín ¿Sería lo que dijo Rosa? Por que si era así teníamos que hacer algo al respecto o ¿sería coincidencia que en el preciso momento de la rotura de la cúpula, hubiésemos aparecido, Lüng y yo?

--El sitio tendrá algo como esculturas, bancos tallados con motivos relacionados con la magia, cosas así y sobre todo tendrá un pequeño cetro, ya sea pintado, tallado o en escultura, es ahí donde la magia del lugar reside.
--Interesante—logré decir impresionada.

Todavía no tengo la suficiente confianza como para revelárselo pero por lo que dijo era urgente repararlo ¿sería posible hacerlo? Tenía la sensación de que la fuente era muy antigua.

--¿Quién puede reparar la cúpula?—tengo que saberlo, hablaré con Rosa en la primera ocasión que tenga, pensé.

Él se quedó mirándome un buen rato sin decirme nada ¿no estará leyendo mis pensamientos? Porque no noto nada, pero tampoco me fío mucho de él.

--Hay otras maneras de saber lo que pasa en tu cabecita, sé que no soy digno de confianza pero quiero que sepas que nuestra organización no tiene nada que ver con ellos, con los que mataron a tu padre—me dijo serio.
--Nosotros somos renegados de la especie por no querer seguir sus normas, no somos asesinos aunque la iniciación es inevitable, es ahí donde pocos de nosotros nos damos cuenta de que no queremos hacer daño a los humanos.—siguió
-- Estamos condenados a muerte si ellos nos encuentran, por lo que formamos una especie de refugio donde nuestros hijos e hijas puedan aprender a usar sus poderes para defenderse de ellos.

Al oír eso quedé impresionada entonces ¡era verdad que había gente como yo! Me hizo sentir mejor, como cuando conocí a Rosa.

--Puedes confiar en mí si tienes algo que decirme, por que lo tienes ¿verdad?, se que te resulto extraño por aparecer ahora de la nada, te aseguro que estas a salvo conmigo.

--Hace unas semanas vimos pasar a tres Dríades cerca del centro del pueblo, no nos vieron pero a mi amiga Rosa le extrañó muchísimo pues era la primera vez que los veía adentrase tanto—le confié.
--¿Quién es Rosa?—me preguntó
--Es una humana—le dije dudando si decirle quien era realmente.
--¿Una humana? Y ella los vio?—me pregunto.
--Ella es especial—contesté.
--Debéis tener cuidado, el proceso de desintegración del escudo está desapareciendo. Seréis presas fáciles para ellos.
Mamá apareció con una jarra de té y unos vasos, dejó todo sobre la mesa sentándose a mi lado.
--¿Se quedará? Es muy tarde – dijo mamá
--Solo sino molesto—me miró.
--Se lo agradecería, me gustaría que me contase más de ese sitio donde quiere que vaya—le dije.
--Será un placer—me miró agradecido.

Al día siguiente…..

El cielo estaba nublado con amenaza de lluvias cogí un pequeño paraguas y lo metí en el bolso por si acaso. Hoy tenía muchas cosas que contarle a Rosa, esperaba ver la cara de asombro de mi amiga cuando se enterase a quien tenía hospedado por unos días en casa.
Como siempre iba distraída cuando choqué con alguien.
--¡Ehhh!!Ten más cuidado por donde andas niña!—dijo una voz conocida.
Levanté la cabeza para ver quien era y a la vez disculparme con él.
--Lo siento no te vi—Delante de mí se encontraba Alex más lindo que nunca, con todo lo ocurrido casi me había olvidado de él.
--Nai, algún día te vas hacer daño por no mirar por donde vas ¿siempre eres así?— dijo.

Se me quedó mirando fijamente, bajando de vez en cuando su mirada a mis labios, me puse colorada recordando el beso que me dio en fin de año. Mi pulso se aceleró al instante, él tenía que sentir lo que yo pues ninguna palabra más salió por su boca seguía mirándome sin decirme nada.
Estamos ahí parados cerca de la puerta de entrada rodeados de gente que entraba y salía sin embargo no veo a nadie más que a él frente a mí, envueltos de un silencio cargado de sensaciones cuando de repente un dolor terrible se formó en mi cabeza, imágenes en medio de una neblina empezaron a surgir, parajes de bosques, casas de extrañas construcción, gentes vestidas de forma diferentes y Rosa en medio de todas esas personas.
Un rostro destacaba entre toda esa gente, era un chico diferente a todos los que hasta ahora había conocido, su rostro es hermoso de labios carnosos y risueños los ojos fueron lo que más me llamó la atención parecía asiático con profundos ojos rasgados y oscuros se parecían un poco a los de Lüng, ¿Seria humano? .Ese rostro se me quedó grabado mientras me recuperaba.

--¡Naiara! ¿Estas bien?, de repente te desmayaste cayendo al suelo, me asustaste—dijo Alex conmigo en sus brazos.

Estaba aturdida ¿Qué había pasado? Y ¿Ese rostro de quien era? No podía sacarlo de mi cabeza me impresionó muchísimo ¿Y por que Rosa salía también? Esto es muy extraño solo hay una persona que me puede contestar a estas preguntas.

Rosa vino corriendo nada más enterarse de lo sucedido me hacía preguntas que no la podía contestar delante de Alex por más que la hice señas para que se callara ella seguía sin darse cuenta de lo que estaba haciendo.

--¡Rosa, para! Estoy bien—tuve que decirla.

También se acercó nuestra amiga Bianca que hacia tiempo que no se juntaba con nosotras desde que empezó a salir con un chico de un grado superior al suyo, ella hablaba en contadas ocasiones con nosotras pero por eso no nos impedía que saliésemos de vez en cuando las tres juntas, nos une una fuerte amistad a las tres, solo que ella no sabe nada de nuestro mundo y así seguiría por su propio bien.

Rosa y yo quedamos en el jardín de la fuente después de las clases tenía que decirle sobre el anciano hada, quería que lo conociese.
Él podía enseñarnos como restaurar el escudo que nos protegía que por alguna razón sabía que esto no era casual debía de investigar sobre esto.

Era casi de noche cuando Rosa y yo nos fuimos a nuestras casas decidimos que mañana después de las clases se lo presentaría.
Decidí confiar en él, le contaría todo lo que sabíamos sobre la fuente pero él nos ayudaría a reparar el escudo mágico del lugar.

Horas después….

No podía dormir en mi mente estaba el rostro de ese chico ¿Quién podía ser? ¿Estaría de alguna forma ligado a mí? ¿Sería como yo? O por el contrario ¿sería uno de ellos? Ese último pensamiento me hacía daño, no se porque pero no quería enfrentarme a él y hacerle daño.



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